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¿Qué tienen en común los SDG, los donuts y Amsterdam?

Imágen del ‘Donut’ en www.kateraworth.com/doughnut/

El marco político y la teoría económica indispensable para proyectar la sostenibilidad de nuestros territorios están sobre la mesa. ¿Podemos hacer realidad este futuro? Os propongo analizar que tienen en común los SDG con los donuts y Amsterdam.

SOSTENIBILIDAD: MARCO POLÍTICO

La sostenibilidad es una posición ante la degradación real de nuestros entornos, medioambientes y planeta que lleva décadas planteándose. Desde que en el 1968 se creara el Club de Roma, muchas declaraciones, conferencias, informes, etc… se han sucedido. Es en el marco de la ONU que se han trabajado ininterrumpidamente los criterios de la sostenibilidad: Carta Mundial de la ONU para la Naturaleza [1982], Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU [1984],  Informe Brundtland [1987] o la Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo y Agenda 21. [1992] o el Protocolo de Kioto entre otros.

La Unión Europea también ha jugado un papel importante en el desarrollo de políticas de sostenibilidad. La Carta de Aalborg [1994] de Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad o los programas V y VI de Acción en materia de Medio Ambiente son antecedentes interesantes a las políticas actuales.

La Agenda 2030 y los SDG

Los antecedentes al marco político actual los encontramos inicialmente en los Objetivos de Desarrollo del Milenio [2000], que se centraba básicamente en una agenda social. En 2012, en la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible Rio+20 se planteó la continuación y el avance sobre los objetivos del milenio, y sobre este trabajo nació la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En 2015, la Asamblea General de la ONU en New York adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

European Green Deal

El Pacto Verde Europeo, aprobado en Bruselas por la Comisión Europea en diciembre de 2019 es la respuesta europea al cambio climático y la degradación del medio ambiente, entendidas como una amenaza existencial a la que se enfrentan Europa y el resto del mundo. Para superar estos retos, Europa necesita una nueva estrategia de crecimiento que transforme la Unión en una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva, donde:

  • hayan dejado de producirse emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050
  • el crecimiento económico está disociado del uso de recursos
  • no haya personas ni lugares que se queden atrás.

El Pacto Verde Europeo es la hoja de ruta para dotar a la UE de una economía sostenible. Realizar este objetivo exigirá transformar los retos climáticos y medioambientales en oportunidades en los ámbitos políticos y que logremos una transición justa e integradora para todos.

LA ECONOMÍA DEL DONUT. EL MARCO ECONÓMICO

La teoría económica del ‘Donut’ se ha planteado a partir del trabajo de economistas, inicialmente alternativos, que han propuesto el modelo económico sostenible del futuro durante esta última década. Autores como Johan Rockström, llevan planteando desde el 2009 cual es el Espacio operativo seguro para la humanidad o los Límites de La Tierra.

La autora de referencia y que ha definido a la economía del Donut es Kate Raworth, economista  centrada en explorar la mentalidad económica necesaria para abordar los desafíos sociales y ecológicos del siglo XXI, y es la creadora del Donut de las fronteras sociales y planetarias. Sus planteamientos son fruto del trabajo de los últimos 20 años con microempresarios en las aldeas de Zanzíbar, siendo coautora del Informe de Desarrollo Humano para el PNUD en Nueva York y como investigadora en Oxfam.

La economía del Donut nos propone que el desafío del siglo XXI de la humanidad es satisfacer las necesidades de todos dentro de los medios del planeta. En otras palabras, para garantizar que nadie se quede corto en lo esencial de la vida (desde alimentos y vivienda hasta atención médica y voz política), al tiempo que aseguramos que colectivamente no sobrepasemos nuestra presión sobre los sistemas de soporte vital de la Tierra.

AMSTERDAM. EL MARCO PRÁCTICO

Amsterdam ha presentado un plan económico para el periodo 2020-2050 denominado ‘The Amsterdam Circular Strategy’ que se basa en los postulados de la economía del Donut. Su objetivo: la reducción del 50 por ciento del uso de nuevas materias primas en 2030. La ciudad espera tener una economía completamente circular para 2050.

Algunas de las medidas que se pondrán en marcha se centraran en fomentar productos que duren más tiempo y permitan las reparaciones, imponer medidas para que los restaurantes y hoteles donen la comida que desechen o crear los llamados «pasaportes de materiales» que contabilicen los materiales reutilizables en las demoliciones o promuevan el uso de materiales más sostenibles en la construcción de edificios. La bases del desarrollo sostenible de Amsterdam será:

  • Preservar las materias primas
  • Compartir y reparar
  • Reciclaje y reutilización
  • Perder menos comida
  • Comprar menos
  • Reutilización de materiales de construcción

El modelo económico detrás de estas decisiones es mucho más ambicioso e incluye una manera innovadora de calcular la riqueza de las sociedades en las que se tenga en cuenta la interconexión del mundo globalizado y los límites físicos del planeta.

CONCLUSIÓN: AVANCEMOS

El marco político y la teoría económica indispensable para proyectar el futuro sostenible de nuestros territorios están sobre la mesa. Ahora ya tenemos una ciudad, Amsterdam, que propone llevar a cabo la estrategia. Tenemos dos opciones: O esperamos a ver qué pasa con Amsterdam, o nos sumamos a su iniciativa y creamos conjuntamente el futuro sostenible que necesitamos. No tengo ninguna duda, apuesto por lo segundo.