SDG ODS Agenda2030, sostenibilidad

Más sostenibilidad para la era posterior al COVID-19

portada el decálogo publicado en https://www.uclg.org/es

La sostenibilidad se encuentra en la base de la respuesta de las ciudades y los municipios a la crisis generada por el COVID-19. Así se refleja en el Decálogo elaborado por la Organización Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos – CGLU-.

Llevamos semanas tratando de asumir las consecuencias sociales y económicas de este tiempo de pandemia y confinamiento que estamos viviendo. Sinceramente, pienso que todavía no somos capaces de vislumbrar la profundidad de los cambios y transformaciones que va a provocar.

La sociedades, y dentro de ellas los colectivos más vulnerables, vamos a estar mucho menos protegidos y el impacto va a ser más fuerte y más devastador. Es por tanto el momento de preparar las defensas y los paraguas que sólo las comunidades entorno las ciudades y los municipios pueden ofrecer.

En este sentido celebro que la CGLU haya dado un paso adelante proponiendo un documento que establezca las bases y los criterios con los que las ciudades y municipios deberían actuar para proteger su ciudadanía. Creo que tal y como propone el documento, que es un acierto establecer que el marco de la transformación pivote sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS-.   Tal y como se expresa el documento ‘Los principios del Local 2030 y los ODS siguen siendo, ahora más que nunca, una referencia válida para enmarcar las medidas de transformación que se están implementando.‘.

Las 10 propuesta básicas del ‘Decálogo para la era post-COVID-19’

  1. Garantizar los servicios públicos. Desarrollo de sistemas sólidos de atención sanitaria universal, apoyados por una sólida prestación de servicios básicos.
  2. Paquetes de apoyo financiero. Adoptar mecanismos de apoyo financiero que permitan a los gobiernos locales y regionales seguir trabajando en primera línea para las comunidades durante la crisis y en la
    fase de recuperación posterior a la crisis de COVID-19.
  3. Modelos de proximidad de consumo y producción a nivel global. Habrá que fomentar los modelos de producción de proximidad y tener en cuenta al sector informal, así como a las pequeñas y microempresas y las empresas de nueva creación, lo que nos permitirá aprovechar la innovación inclusiva.
  4. Un ‘acuerdo verde’ a nivel mundial. Es esencial asegurar que las medidas que deben adoptarse para hacer frente al cambio climático se lleven a cabo en el mundo tras la COVID-19. Debemos asegurarnos de que las medidas para revitalizar la economía no socaven las legítimas preocupaciones ambientales.
  5. Nuevas ciudadanías y libertades para una democracia renovada. No existe una falsa dicotomía entre seguridad y salud, o privacidad y libertades civiles. Es imperativo asegurar que la seguridad y la vigilancia se lleven a cabo de manera que se preserven los derechos.
  6. Generación de Igualdad. Ha llegado el momento de colocar un marco de igualdad en la planificación urbana, en la legislación y en el desarrollo. Ha llegado el momento de asegurar la plena inclusión, la plena participación de las mujeres y las niñas en la política y el tejido social de las ciudades y las regiones.
  7. Territorios que cuidan a sus servidores públicos. La crisis ha puesto de relieve la importancia de proteger a los trabajadores públicos. Corresponde a los gobiernos locales y regionales cuidar de quienes trabajan día a día
    para proporcionar servicios básicos a nuestras comunidades, valorar sus contribuciones a la sociedad, asegurar trabajo decente, y fomentar un modelo de producción que ponga en primer plano la prestación de servicios y a sus proveedores.
  8. La cultura como un antídoto para los efectos secundarios. Los actores y sectores culturales han respondido y han ofrecido contenidos críticos e inspiradores que nos están ayudando a superar la crisis. La gente ha recurrido a la cultura para crear significado, para mostrar solidaridad y levantar la moral general. No puede haber una mejor ilustración de por qué la cultura debe consolidarse como el cuarto pilar del desarrollo sostenible.
  9. Un sistema interurbano. Un sistema internacional construido sobre la fuerza de las ciudades y los gobiernos
    locales que aprenden y definen políticas conjuntamente apoyados por fuertes asociaciones que permitirán la ampliación de las acciones.
  10. La nueva generación del multilateralismo. Necesitamos un plan global. Las medidas internacionales que sean amplias, inclusivas y eficaces para llegar a todos los territorios sólo pueden lograrse mediante una sólida gobernanza internacional y regional, y requerirán que se fortalezcan los sistemas para hacer frente a los desafíos que se avecinan.

Todos los gobiernos locales, así como las instituciones superiores están llamadas a aunar esfuerzos en un sistema de gobernanza multilateral que ha de tener como objetivo no dejar nadie atrás. Las comunidades se han demostrado como las estructuras de solidaridades más sólidas. Por tanto,  si no lo hacemos ahora… ¿Cuándo lo vamos a hacer? Cómo dice el subtítulo del documento: ‘El Decálogo es una oportunidad para tomar responsabilidad ante las generaciones futuras‘.